Friday, June 20, 2008

El arte de mentir.

Parece el título de un libro de esos de superación personal o algo así. ¿Qué sería de nosotros sin la mentira?, y digo nosotros porque, la neta, asumo que todos mentimos, el que esté libre de pescados que aviente la primera escama!
He escuchado de algunas personas muchas técnicas para mentir, yo manejo las mías propias, y es que a veces, no es que mintamos descaradamente con situaciones que son "cumbres", sino en el diario vivir cuando simplemente no nos queremos quedar callados ante algo, o cuando nos piden prestado dinero, peor cuando nos piden dinero regalado en la calle, decimos algo así como "nada me ha quedado" o simplemente "no tengo", pero en realidad sí tenemos lo que pasa es que no queremos prestar o dar por alguna razón válida.
Sin embargo, otras veces mentimos para no dañar a alguien, o para aparentar algo que no somos, o para encubrir un hecho que nadie más debe saber, etc. A mí me pasa seguido, con eso de que soy traga años como dicen, me toca mentir respecto a mi edad, pero lo hago después de que ya he dicho mi verdadera edad y no me creen, entonces pregunto que cuantos años me calculan, y luego miento diciéndoles uno o dos años mayor a lo que me calculen, lo cual normalmente es una edad menor de entre 8 y 10 años menos, me toca mentir para abajo en cuestiones de edad. En mi trabajo me ha tocado sostener con vehemencia mi edad, porque al interactuar con otros profesionales que son mayores, y cuando se trata de tomar decisiones con ellos, como me ven menor de mi edad real, no tienen del todo confianza en mi criterio, entonces debo buscar alguna forma de transmitir que soy traga años para que mi experiencia les sea creíble. En estos casos, lo que nunca me falla, es mirar directamente a los ojos y si esposible, añadir a mis respuestas algún dato técnico, aunque en el momento me la esté jugando y esté especulando, es preferible dejar a alguien tranquilo con una respuesta segura y más tarde rectificar si es necesario, que dejar a alguien con el sabor de que no se sabe de lo que se está hablando, porque en ese punto se puede perder el poder para negociar o influir en la opinión de alguien.
El otro punto importante para una buena escapada, o mentirilla pues, es el hecho de no dar tantas explicaciones al respecto de tema cuestionado. Aunque extrañamente, en las relaciones de pareja, normalmente esta regla es difícil de aplicar, principalmente por parte de los hombres, ya que las mujeres son demasiado perceptivas; sin embargo, si hay necesidad de recurrir a una mentirilla, pues lo mejor es dar una respuesta corta y sin argumentos ni explicaciones detalladas. Esto tiene 2 razones de ser, primero, que al dar explicaciones se deja el sabor de que uno se está justificando y cuando uno está seguro de algo no se justifica tanto, y segundo, se corre el riesgo que la víctima tenga mejor memoria que nosotros y cuando el tema salga otra vez a la plática, días después, nosotros quizá demos una explicación diferente a la que ya dimos.
Mentir es, pues, todo un arte, a veces puede planificarse debidamente, se elige la ruta a seguir y se trata de no dejar cabos sueltos, aunque es importante no incriminar a nadie más, porque se corre el riesgo de un contacto de parte de la víctima con el cómplice, y el cómplice puede meter las patas. Otra cosa es cuando es necesario mentir "de repente", debemos ser fríos, mirar directamente a los ojos y hablar poco, esperar a ser cuestionado es lo mejor, así estaremos atentos y tendremos tiempo de poder tener listas algunas salidas. Vale la pena esperar porque a nadie le gusta que le mientan, entonces, cabe también la posibilidad de que alguien ni siquiera pregunte, por esa razón, y entonces, no tendremos problemas. Tambié resulta más fácil mentir por teléfono que en persona, así que si es posible encarar el asunto por teléfono tenemos mejores posibilidades de salir bien librados. A veces, ante un cuestionamiento grave, puede ser beneficioso decir la verdad, como si uno estuviera diciendo algo en forma sarcástica, de esa manera, no nos creerán del todo, y quedará una duda, lo que eventualmente se convertirá en una salida para nuestra mentira, para bien o para mal, porque podremos decir, en últimas instancias: "yo no mentí".
¿Quién no le mintió al cura, cuando aún era creyente?Pues creo que medio mundo lo ha hecho, ya una vez nos dimos cuenta de cómo funciona la religión y todas esas cosas, no nos arrepentimos de haberle mentido al cura, a lo mejor habría sido sano tener la oportunidad de repreguntar: "¿ y usted ha pecado padre?", jaja seguramente habríamos tenido una buena lección de como mentir.
Solamente.

1 Células han explotado:

Anonymous said...

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